Octubre de 2025 dejó a Larissa Pacheco en modo agente libre tras su salida de la PFL, y el mercado de MMA hizo lo que sabe hacer: encender la expectativa. En la conversación de pasillo, en redes y en cada bar donde se discute deporte de combate, el “cuestión de tiempo” era casi automático. Pero, según Jogo Hoje (y su cobertura completa de MMA), la historia tomó otro rumbo, y el silencio del UFC empezó a pesar más de lo que cualquiera quería admitir.
Lo central del desahogo de la brasileña no es solo la frustración; es el impacto real de una incertidumbre contractual que, en una atleta de 31 años, se traduce en reloj biológico, en planificación y en cabeza. Porque cuando una bicampeona de la PFL está en auge competitivo y aun así no recibe una propuesta formal, el problema ya no es mediático: es de encaje deportivo y de gestión de oportunidad.
El desahogo de Larissa y la ausencia de propuesta del UFC
Larissa dejó claro que su búsqueda no ha sido decorativa. Tras quedar liberada, intentó abrir brechas, mover piezas con su equipo y sostener el contacto en bastidores. Pero, a su manera, lo dijo con precisión de estratega: no ve interés del UFC por su llegada.
Y aquí aparece la pregunta incómoda: si el UFC vive de “cazar” talento en el momento correcto, ¿por qué se queda mirando cuando una striker con historial probado está disponible? Más de seis meses desde que pasó a ser agente libre, y la oferta no llega. No es un detalle menor; es el tipo de señal que afecta decisiones de carrera, fuerza de negociación y hasta el tipo de entrenamiento que tolera el cuerpo.
Tácticamente, la lectura es clara. Larissa no solo “quiere volver”: ha demostrado que puede competir y rendir en rangos que antes se discutían en debate público. Ella mencionó su recorrido entre 70 kg y 61 kg, con experiencia que toca el corazón de la división de los palos en términos de matchups y el encaje físico dentro de la lógica del peso.
Por qué la brasileña esperaba ese retorno ahora
Larissa tuvo una primera etapa en el UFC entre 2014 y 2015, y luego su carrera se rearmó en la PFL con un objetivo: volver con argumentos. No es casual que ahora, en su mejor ventana, suene tan insistente la idea de que “es su lugar”. En el mercado de MMA, cuando una atleta te encaja por estilo y por lectura de rival, la conversación no debería esperar tanto.
Además, su perfil competitivo tiene una virtud que el UFC valora: puede generar problemas desde el striking sin depender de una sola herramienta. En su discurso aparecen nombres y, sobre todo, aparecen patrones de amenaza. Ella señaló a Amanda y a Kayla Harrison como rivales que podrían batirla si no llega afilada. Eso, traducido a lógica de división, es munición para el matchmaking.
¿Y el punto de peso? Larissa mencionó división peso-gallo como territorio natural de su reposicionamiento. Si el UFC busca fortalecer capas concretas, una striker capaz de moverse entre categorías con control del peso y con capacidad de “cerrar” peleas es una pieza que encaja. De hecho, el UFC suele pagar caro cuando deja pasar una opción que en papel es de alta probabilidad de show.
El impacto emocional y el efecto en la rutina
Aquí el asunto se vuelve humano, pero también es técnico. La cabeza es parte del campamento. Larissa contó que, tras la salida de la PFL, creó una expectativa enorme de que el UFC la llamaría. Y cuando el calendario siguió avanzando sin propuesta, la presión no desapareció: se acumuló.
Ella describió cómo esa espera se convirtió en frustración, cómo el peso empezó a subir y cómo, en consecuencia, su cuerpo y su energía perdieron ritmo. El resultado final fue una caída emocional que derivó en un cuadro de salud mental que incluyó depresión. No lo decimos para dramatizar. Lo decimos porque en MMA, cuando el sistema falla en la parte emocional, el rendimiento no se “ajusta solo”.
Y hay un detalle de mercado que no se puede ignorar: en un entorno donde todo se negocia por timing, estar en limbo te obliga a entrenar con incertidumbre. ¿Cómo pegas bien, cómo ajustas tácticas, cómo planificas sparring y recuperación cuando no sabes si el contrato llega esta semana o el próximo ciclo?
El estreno en Karate Combat como intento de seguir activa
Para no oxidarse, Larissa buscó acción. El sábado (2) debutó en el Karate Combat 61. Y lo hizo con una declaración de intención: no está esperando permiso para mantenerse competitiva.
En su pelea, logró un nocaute en el primer asalto ante Julia Stasiuk, un resultado que no solo suma confianza; también le da material nuevo a cualquier promotor que esté evaluando su “forma real” en jaula y bajo reglas específicas.
Pero ojo con la lectura. Larissa dejó claro que ese combate puntual no la ata de forma total a la nueva plataforma. Es una forma de decirle al UFC: “estoy disponible, pero no me voy a quedar congelada”. En términos de mercado de MMA, eso es astuto. Te mantiene viva, te mantiene visible y te mantiene entrenable con objetivo.
Lo que Larissa entregó en el cage y por qué aumenta la presión
Ese KO rápido importa más de lo que parece. Un nocaute en el primer asalto cambia la narrativa porque reduce la discusión sobre resistencia y timing. No es solo “ganar”; es ganar con autoridad, con lectura de distancia y con capacidad de castigar cuando el rival todavía está acomodándose.
Además, el hecho de que su historial mencione categorías entre 70 kg y 61 kg refuerza su argumento de encaje. Si el UFC mira la división peso-gallo, Larissa no llega como visitante perdido: llega como atleta que ya probó el cuerpo y ya entiende el ajuste.
Y ahí está la presión extra. Porque si su ventana competitiva está abierta y su rendimiento sigue marcando picos, la demora del UFC deja de ser “proceso” y empieza a oler a oportunidad perdida. ¿Cuántas veces puede una striker de este nivel mantenerse en modo alta exigencia mientras el contrato no aparece? El reloj no negocia.
En el fondo, el UFC tiene el matchmaker, y Larissa tiene el producto. Lo que falta es cerrar el trato con lógica de división: enfrentarla contra rivales que casen con su juego, probarla donde el ranking duela y construir una ruta clara. Si el UFC no lo ve, entonces el problema es más profundo que un simple atraso administrativo.
Qué puede pasar a partir de ahora
La siguiente fase es de decisiones rápidas. Con el Karate Combat funcionando como termómetro, el UFC tiene dos caminos: o entra con oferta concreta para capitalizar el momento, o deja que el mercado la revalorice desde fuera hasta que el costo suba y la narrativa cambie.
Larissa, por su parte, probablemente seguirá moviéndose con la misma lógica: mantenerse activa, sostener el peso y demostrar que su división peso-gallo no es un experimento, sino un territorio dominable. En una división donde cada pelea cambia el mapa, ella ya mostró que puede acelerar cuando tiene la oportunidad.
Y si la conversación termina abriéndose, lo más coherente sería verla en enfrentamientos que respondan a su lectura de amenazas: rivales del nivel de Amanda y Kayla Harrison como termómetro de élite. Porque si el UFC la trae, no debería ser para “acomodarla”; debería ser para testearla donde más importa.
O Veredito Jogo Hoje
Para nosotros, esto ya no es una novela de “a ver si el UFC se anima”. Es un error de timing que se paga con competitividad, porque Larissa llega con argumentos reales: experiencia, capacidad de adaptación entre 70 kg y 61 kg, y un KO demoledor en el primer asalto. Si el UFC quiere ser el mercado principal del MMA, tiene que actuar como tal: cuando una bicampeona de la PFL está lista y el agente libre tiene hambre, la demora no es neutral, es un costo. Y el costo, en deporte de combate, siempre cae encima del que llega tarde.
Preguntas Frecuentes
Por qué el UFC aún no ha contactado a Larissa Pacheco?
Según lo que ella misma expresó, la brasileña percibe falta de interés y más de seis meses sin oferta formal desde que quedó como agente libre. El vacío contractual, en la práctica, se traduce en incertidumbre para planificar la carrera.
Qué dijo Larissa Pacheco sobre su salud mental?
Larissa explicó que la espera y la frustración por la falta de propuestas derivaron en un cuadro de salud mental, incluyendo un episodio de depresión. También relató cómo la expectativa afectó su rutina y su control del peso.
Cuál fue el resultado del debut de Larissa en Karate Combat?
En el Karate Combat 61, el sábado (2), Larissa noqueó a Julia Stasiuk en el primer asalto, dejando claro que sigue afilada y competitiva.