A menos de una semana del UFC 328, el Countdown volvió a hacer su trabajo: meter el dedo en la llaga de la preparación. Y esta vez no fue solo por el cinturón de peso medio (84 kg) en juego el sábado 9, sino por un guiño táctico que llegó con autoridad desde el campamento. Según se vio en el contenido oficial del UFC, Alex Pereira apareció para declarar su apoyo a Sean Strickland y, de paso, marcarle el camino a seguir para intentar frenar a Khamzat Chimaev. Todo esto, además, alimenta el debate que en JogoHoje ya venimos siguiendo: cómo se neutraliza el wrestling cuando el rival te quiere secar con presión física y derribos. Si quieres más contexto, revisa en el Jogo Hoje la previa y el seguimiento del UFC.
¿Lo raro? La alianza improvable. Poatan y Strickland no venían precisamente de una historia tranquila como rivales. Pero el camp compartido, con el brasileño metiendo mano en el trabajo, cambia la temperatura del duelo. ¿Coincidencia? No en el análisis. Esto es lectura de combate: distancias, ritmos y respuestas ante el juego sucio.
La charla de Poatan en el Countdown del UFC 328
En las imágenes del canal oficial del UFC en YouTube, Poatan se dejó ver como un refuerzo de lujo en el camp de Strickland. Dicen que el tatami no miente, y ahí se notó que el ex campeón brasileño no fue espectador: compartió entrenamientos con el ex rival, como ya ocurrió en otras ocasiones.
Lo que más pesa no es el gesto, es la instrucción. Pereira pintó el combate como si fuera un tablero: Strickland, según su lectura, tiene que caminar hacia adelante con intención, atacar en línea y no regalarle el terreno a Chimaev. Porque si el “Lobo” impone su físico y aterriza por debajo, el partido se vuelve de supervivencia. Y ahí es donde el plan deja de ser teoría.
La frase es clara y, para nosotros, es casi un checklist tático: Strickland debe sostener la postura, mantenerse compuesto, avanzar sin volverse imprudente y, sobre todo, vigilar las defensa de derribos ante el empuje y las entradas del rival.
El plan técnico: presión, jab y chute frontal
Si te quedas solo con el “apoyo” te pierdes lo mejor. Poatan le marca a Strickland tres pilares: control de distancia, castigo en la línea y protección contra el aterrizaje. En otras palabras: que el estadounidense no llegue tarde a las decisiones.
- Jab como herramienta de lectura y de tiempo: para tocar, medir y frenar la entrada del wrestling antes de que se convierta en control.
- Chute frontal para incomodar, interrumpir y mantener el rango. No es adorno: es una manera de estorbar la trayectoria de un derribo y obligar a Chimaev a recomponer.
- Presión en la línea recta sin regalar el cuerpo: avanzar “bien”, con ataques que acompañen la marcha y no con pasos que inviten al clinch y a la caída.
Y aquí entra la parte que a nosotros nos gusta: cuando Chimaev logra conectar su juego, el combate se vuelve un festival de ground and pound. Entonces, si Strickland no domina el control de distancia y no llega con la guardia y el timing correctos, el plan se desarma. Pereira, en esencia, le está diciendo: “mantente en pie el mayor tiempo posible y castiga mientras avanzas”. ¿Quién no quiere eso ante un rival invicto que vive de imponer?
Además, Poatan remata la idea con un detalle que muchos pasan por alto: no se trata solo de pegar, se trata de evitar el escenario donde el otro se vuelve cómodo. Chimaev no necesita una pelea larga; necesita una secuencia. Una entrada limpia, un derribo, y luego la historia se escribe sola.
Por qué la ayuda de un ex rival llama la atención
La narrativa de bastidores siempre vende, pero aquí el trasfondo tiene forma de táctica. En 2022, cuando todavía eran rivales en la división de los medios, Poatan noqueó a Strickland y eso lo empujó hacia su primera disputa por el cinturón en UFC. Después, ya sabemos: el brasileño se convertiría en campeón.
Sin embargo, con el tiempo, la rivalidad se transformó en relación de respeto. Y eso se ve en el camp compartido. ¿Por qué importa? Porque un ex rival suele entender los hábitos del otro: cuándo se lanza, cómo busca el ritmo, qué hace cuando presionan su espacio y cómo reacciona ante el contacto.
En un duelo donde el tema central es neutralizar el wrestling, contar con el ojo de alguien que ya sufrió el estilo de Strickland y que también sabe cómo se castiga desde el striking puede ser una ventaja real. No “mágica”, pero sí estratégica. Y en el UFC, las microventajas suelen decidir rounds enteros.
Qué necesita hacer Strickland para evitar el juego de Chimaev
Chimaev llega con un perfil que impone: presión, físico y la obsesión de llevarlo todo al suelo. Y si Strickland acepta ese intercambio, el partido puede volverse una montaña rusa. Entonces, la clave está en el “antes”. Antes del derribo, antes del clinch largo, antes de que el ritmo se apague.
- Defensa de derribos con disciplina: no basta con resistir, hay que leer la intención y cortar las rutas de entrada.
- Control de distancia constante: si te quedas demasiado cerca, el wrestling se instala; si te quedas demasiado lejos, el rival ajusta y vuelve con otra secuencia.
- Jab para interrumpir el avance y para obligar a Chimaev a cargar con decisiones costosas.
- Chute frontal para estorbar el pie plantado y para castigar el intento de aproximación.
- Presión en la línea recta como respuesta: avanzar con ataques que mantengan el rango y que no expongan el torso.
Y ojo con la parte psicológica: Strickland es un guerrero, pero también es un tipo que puede caer en la trampa del “siempre hacia adelante”. Pereira no le pide que deje de presionar; le pide que presione con inteligencia. Porque si el “Lobo” consigue el control, el riesgo de que el combate derive en ground and pound sube como espuma.
El peso de la pelea para el cinturón de los medios
Con el cinturón de peso medio en juego, el UFC 328 no es un ensayo: es una prueba de lectura. Chimaev, según el contexto que rodea a esta rivalidad, sigue invicto en el MMA profesional, y eso convierte cada error en un golpe potencialmente definitivo. Mientras tanto, Strickland llega con su estilo de presión y con la necesidad de demostrar que puede convertir su ritmo en ventaja sin convertirse en presa del derribo.
La combinación de jab, chute frontal y control de distancia que Poatan sugiere no es decorativa. Es un plan para que Strickland llegue a los momentos donde el striking decide antes de que el suelo se vuelva su escenario obligatorio.
O Veredito Jogo Hoje
Nuestro veredicto es simple y sin miedo: si Strickland ejecuta el plan de Poatan con timing y no con ansiedad, tiene una ventana real para incomodar a Chimaev y sostener la pelea de pie el tiempo suficiente como para que el jab y el chute frontal hagan su trabajo. Pero si el estadounidense se deja llevar por el impulso y le regala rutas al wrestling, el combate se va a ir al guion que Chimaev mejor sabe escribir, ese donde el ground and pound manda y la “presión” deja de ser ventaja. En el UFC, el que llega primero a la distancia correcta suele vivir más.
Preguntas Frecuentes
Por qué Poatan torció para Sean Strickland contra Chimaev?
Porque Poatan vio una vía concreta para que Strickland compita sin dejar que el wrestling de Chimaev tome el control: avanzar con control de distancia, sostener el combate en pie y castigar con jab y chute frontal. Su apoyo no fue un gesto vacío; fue una lectura de matchup.
Qué estrategia Poatan indicó para Strickland en el UFC 328?
Poatan le insistió en mantener la postura, presionar con ataques en línea, usar jab y chute frontal, y sobre todo estar atento a las entradas para la defensa de derribos. La idea es romper la secuencia que lleva a Chimaev al ground and pound.
Strickland ya entrenó con Alex Pereira antes?
Sí. En el contexto del Countdown del UFC 328, se mostraron imágenes donde Poatan aparece como refuerzo en el camp de Strickland, compartiendo entrenamientos en el tatami. Además, el propio recorrido entre ambos sugiere que no es la primera vez que se cruzan en un camp.