Ben Old no es el típico relato de “talento que nació con una pelota en el pie”. Según supimos en la cobertura de la Copa del Mundo, los All Whites están construyendo una Nueva Zelanda distinta, y el nombre que mejor la personifica es el de este lateral-esquerdo de 22 años: el mismo que pudo haberse quedado en el circuito del golf y que ahora apunta a ser una de las caras de Nueva Zelanda en la Copa del Mundo de 2026.
Desde la costa de su país hasta una ciudad francesa donde el fútbol tiene memoria, su historia mezcla presión, precisión y una decisión que, para bien o para mal, cambió el destino colectivo. ¿Y lo mejor? No llega como anécdota: llega como titular, como argumento y como desafío. Porque Nueva Zelanda todavía no sabe lo que es ganar un partido en Mundiales.
Quién es Ben Old y por qué su historia se sale del guion
Ben Old es lateral-esquerdo y, cuando el guion se rompe, también aparece como ponta pela esquerda, ese perfil que te permite estirar el campo y acelerar la transición ofensiva. Con 22 años, su carrera ya tiene un giro que no suele verse en el mapa futbolero tradicional: pasó del golf al fútbol sin perder el instinto competitivo, y hoy esa mezcla se traduce en decisiones con cabeza fría, sobre todo cuando el partido se pone tosco.
En lo deportivo, su consolidación no es casualidad. En la base, Old jugó el Mundial sub-17 de 2019 en Brasil; luego se ganó el derecho a soñar con cosas más grandes en la Copa das Nações da OFC, donde fue titular en el título. Y desde 2022, con el salto definitivo a la estructura principal de los All Whites, su papel dejó de ser promesa para convertirse en plan de equipo.
Del taco al pie: cómo el golf le afiló la cabeza
La escena es casi cinematográfica: a los dos años, su primer regalo ligado al deporte no fue una pelota, sino un taco de golf. Esa imagen no es folklore barato; es una pista de cómo se forma un atleta que aprende a gestionar el tiempo, la respiración y el riesgo.
Old vivió el golf como un lenguaje. A los siete años viajó a Estados Unidos y disputó torneos en ciudades como Las Vegas, Pinehurst y San Diego contra rivales de su edad. En un deporte donde cada golpe cuenta, el margen de error se siente en el cuerpo. ¿Qué hace eso en un futbolista? Le deja una ventaja mental: cuando el lateral-esquerdo tiene que decidir si acelera o si aguanta, no lo hace a ciegas.
Por años, se dividió entre el verano de los tacos y el invierno del fútbol. En la transición, el fútbol pesó más. No fue un abandono del golf, fue un cambio de escenario. Y en ese cambio, el control fino que le dio el golf se convirtió en una forma particular de jugar: lectura temprana, calma en salida y valentía para conectar con el juego por izquierda.
La ascensión en el Wellington Phoenix y la llegada al Saint-Étienne
La bisagra llegó alrededor de los 16 años, cuando Old entró en el centro de formación del Wellington Phoenix. Ahí el fútbol dejó de ser “amor” y se volvió trabajo. Subió por escalones, se ganó minutos y terminó en el plantel principal, disputando cuatro ediciones de la A-League.
Ese recorrido en una liga competitiva para el contexto oceánico lo fue empujando a un rol más decisivo. En su último año antes de irse a Francia, participó en nueve goles, una cifra que no se improvisa si no hay impacto real en la construcción y en la llegada.
Desde 2024, Old está en el Saint-Étienne, el segundo mayor campeón de Francia. En un club con exigencia histórica, el lateral-esquerdo no puede esconderse: o suma con criterio o se queda sin partido. Y por ahora, su estilo encaja: juego por la izquierda, presión inteligente y una transición ofensiva que no espera permiso.
Ben Old en la selección: de la base al papel de pilar
La selección neozelandesa no se explica sin proceso, y Old es producto de ese proceso. En la base, estuvo en el Mundial sub-17 de 2019 en Brasil, con participación que lo acercó al ritmo de torneos grandes. Luego vino el salto con el equipo sub-23 que se preparaba para los Juegos Olímpicos de París 2024, aunque una lesión lo dejó afuera y el camino terminó en fase de grupos para los All Whites.
Lo realmente determinante fue su consolidación en el primer equipo. La presencia en el plantel principal comenzó en 2022, pero su estatus cambió cuando fue titular en el título de la Copa das Nações da OFC, como ponta pela esquerda. Desde entonces, no se ha ido del once con facilidad: su continuidad habla de rendimiento, no de suerte.
Hubo un golpe en el camino: un problema de rodilla lo apartó de los partidos finales de las Eliminatorias para la Copa. Sin embargo, el retorno llegó tras la recuperación, y Old volvió con la idea clara de que el Mundial no se mira desde la grada.
Qué intenta demostrar Nueva Zelanda en la Copa del Mundo de 2026
La Copa del Mundo de 2026 no les regala nada a los All Whites. Nueva Zelanda disputará su tercera Copa del Mundo y, dato que pesa, todavía no ha ganado un partido en Mundiales. No es solo estadística: es un techo psicológico que se puede romper.
Y el grupo G no ayuda: Bélgica, Irán y Egipto. Tres rivales con historias y variantes tácticas que castigan errores, especialmente a equipos que suelen ser subestimados por su contexto futbolístico. Sí, el mundo mira a Oceanía con distancia. Pero Oceanía también aprende rápido.
Old y compañía llegan con un objetivo concreto: al menos celebrar la primera victoria en Mundiales. ¿Cómo se logra eso? Con identidad. Old ya lo dejó claro: no quieren jugar “como rugby”. Quieren construir con la pelota, ser eficientes y dejar de lado el juego largo automático. En pocas palabras, quieren demostrar que tienen fútbol para sostenerse cuando el partido se vuelve adulto.
En el fondo, el reto es cultural y táctico. La Nueva Zelanda que se ve en televisión suele ser física; la que quiere mostrarse en el Mundial de 2026 es precisa, con transición ofensiva bien medida y con un lateral-esquerdo capaz de iniciar y sostener la presión cuando toca.
O Veredito Jogo Hoje
Nos encanta este tipo de historias porque no son solo “curiosidades”: Ben Old llega con mezcla rara, sí, pero sobre todo llega con función. En una Copa del Mundo donde los detalles deciden, un lateral-esquerdo que viene de una formación global y que ya fue titular en un título de la Copa das Nações da OFC puede ser el diferencial para que Nueva Zelanda deje de ser invitada y pase a ser amenaza. Si los All Whites afinan la transición ofensiva, Old no será un nombre bonito: será una herramienta. Y cuando el grupo G apriete, esa herramienta vale oro.
Preguntas Frecuentes
Quién es Ben Old y en qué posición juega?
Ben Old es un jugador neozelandés de 22 años que se desempeña como lateral-esquerdo y, en el rol ofensivo, puede aparecer como ponta pela esquerda en el esquema de los All Whites.
Por qué Ben Old casi se fue por el golf antes de elegir el fútbol?
Porque el golf estuvo muy presente desde la infancia: incluso recibió un taco como primer regalo deportivo y disputó torneos juveniles, incluidos viajes a Estados Unidos. Aun así, eligió el fútbol alrededor de los 16 años, cuando entró en la formación del Wellington Phoenix.
Cuál es el grupo de Nueva Zelanda en la Copa del Mundo de 2026?
Nueva Zelanda está en el grupo G junto a Bélgica, Irán y Egipto, con la misión de conseguir la primera victoria histórica en Copas del Mundo.