Cuando el cuerpo avisa, o te adaptas o te rompes. Y en el caso de Real Betis, Antony está haciendo justo lo segundo menos: está ajustando su fútbol para seguir siendo decisivo pese a una pubalgia que no le da tregua. Según apuró el Jogo Hoje, el tramo actual del extremo es tan valioso porque no solo llegó el gol: llegó el proceso.
En el 3-0 al Oviedo en la 34ª jornada de LaLiga, Antony firmó 23 participaciones directas en goles en 2025/26. Antes, su mejor marca era de 22 en 2021/22 con el Ajax. ¿Y lo más llamativo? Lo hace con dolores recurrentes en la ingle, bajo un control de carga que condiciona cada decisión.
El récord que llegó con dolor
Los números engañan menos de lo que uno quisiera, pero en este caso el contexto es clave. Antony no está “en racha” por casualidad: está sosteniendo rendimiento en el último tercio con una gestión de carga más quirúrgica que la de muchos jugadores que no tienen el mismo problema físico. El dato del Oviedo es el cierre visible; el trabajo silencioso ocurre en los microciclos, en las pausas y en cómo Pellegrini (y su cuerpo técnico) planifican la carga para que el jugador llegue a las decisiones importantes.
Y esa es la parte táctica del asunto: si la explosión se resiente por la pubalgia, el 1 contra 1 deja de ser un “motor” constante y pasa a ser un recurso. Antony tuvo que reordenar su amenaza. Ya no puede apostar siempre por el sprint que lo hacía imparable desde la aparición meteórica en el São Paulo. Entonces, ¿qué hace un extremo que quiere seguir siendo protagonista? Se vuelve más inteligente en el juego asociativo y más eficiente en la transición ofensiva.
Qué cambió Antony en el Betis
En el Betis, el cambio se nota en la forma de ocupar el campo y en el tipo de acciones que busca. Antony empezó a ser, con más frecuencia, opción de pase y no solo salida para el choque directo. Sus combinaciones ganan metros y su participación crece en el punto donde el partido se decide: el último tercio.
El ajuste principal es de toma de decisiones. Antes, el impulso dominante era la arrancada para driblar y generar ventaja individual. Ahora, con la ingle limitada, el brasileño decide con una lógica más “de lectura”: combina, arrastra marca, y llega al remate o al pase final cuando el rival ya está doblando líneas sobre su zona.
- Más oportunidades de pase en vez de intentar siempre romper con velocidad pura.
- Mejor timing para finalizar, porque el cuerpo le permite atacar con menor frecuencia, pero con más precisión.
- Mayor incidencia indirecta: cuanto más lo respetan, más espacios aparecen para que el Betis conecte dentro del juego asociativo.
¿El resultado? Impacto medible: 23 participaciones directas en goles en 2025/26, superando su tope anterior. Y en un equipo que, además, pelea Europa como si fuera un campeonato aparte.
Por qué la pubalgia alteró su juego
La pubalgia no es una “molestia” menor cuando hablamos de un extremo que vivía de la explosión. Si la velocidad de aceleración baja, el jugador pierde margen para encadenar acciones: ya no puede repetir el mismo patrón una y otra vez sin pagar factura. Ahí aparece la gestión de carga como elemento táctico, no solo médico.
Antony tuvo que ajustar su patrón de juego para seguir siendo peligroso. La limitación física reconfigura su repertorio: menos continuidad en el sprint, más economía de movimientos y más participación en acciones de combinación. Por eso, cuando el balón llega, él no solo busca el pase o el remate, busca que el equipo gane ventaja estructural. La amenaza por la banda derecha obliga a los rivales a doblar la marca, y ese doblete defensivo abre espacios a espaldas o entre líneas. Ahí es donde el Betis convierte la necesidad en arma: transición ofensiva con criterio.
Y ojo con el punto psicológico: cuando el cuerpo no acompaña, el fútbol se vuelve más de “decidir bien” que de “ganar por físico”. Antony, en vez de desaparecer, elevó su lectura. ¿No es eso lo que separa a los buenos de los que solo dependen del talento?
El peso en la lucha por un billete europeo
La temporada de Antony no está aislada: cae justo en el momento donde el Real Betis necesita puntos, y lo está haciendo con un plus que no viene solo del ataque, sino del valor de la constancia. Con cuatro rodadas restantes, el Betis suma 53 puntos y está seis por encima del Celta de Vigo. Es decir: la competencia por el objetivo europeo no admite errores.
El camino del equipo también tiene cicatrices: cayeron en cuartos de final de la Copa del Rey ante el Atlético de Madrid y en cuartos de final de la Liga Europa ante el Braga. Pero Europa sigue siendo posible por otra vía, y ahí entra el coeficiente.
Incluso podría haber una quinta plaza para LaLiga por el coeficiente de la UEFA, dependiendo de lo que ocurra con el Real Madrid en Champions y el Rayo Vallecano en Conference League en sus respectivas semifinales. Antony, con su rol ajustado, es pieza clave para que el Betis llegue a ese tramo con argumentos de sobra.
Selección, Copa y lo que viene después
La tensión no es solo deportiva: también es de calendario y de decisiones externas. Antony quedó fuera de las últimas dos convocatorias de Carlo Ancelotti y, con este escenario, su presencia en la lista final para la gira hacia Norteamérica parece poco probable. Eso no es drama, pero sí cambia el foco: el jugador necesita cerrar 2025/26 a un nivel alto sin romperse.
En la recta final, el Betis evalúa el caso para definir si habrá cirugía en la ingle una vez terminado el curso. Y ahí está la pregunta que manda: ¿cuánto puede sostener el extremo su adaptación táctica si la pubalgia escala? Porque su fútbol actual, más de juego asociativo, decisiones y eficiencia en el último tercio, depende de que el cuerpo le permita llegar a esas acciones con la chispa justa.
Lo interesante es que Antony ya demostró que puede rendir aunque el 1 contra 1 no sea idéntico al de sus mejores años. Su evolución en el Betis es un manual de adaptación: cambia el patrón, conserva el impacto, y con cada gol y cada asistencia refuerza la idea de que la transición ofensiva también se entrena para ganar sin exigirle al cuerpo lo imposible.
O Veredito Jogo Hoje
Lo que estamos viendo en Antony no es “fortuna” ni un cuento de superación: es táctica aplicada al límite físico. Cuando el golpe de la pubalgia te quita aceleración, el valor real aparece en la gestión de carga, en el juego asociativo, en decidir cuándo atacar y cuándo combinar, y en convertir la marca doble sobre su banda en espacios para el resto. Si el Betis mantiene esta estructura hasta el final, Antony no solo suma: marca el ritmo de una fase europea que el club quiere de verdad. Y si el cuerpo finalmente pide quirófano, al menos que lo haga después de haber demostrado que ya aprendió a jugar con menos explosión y más cabeza. Eso, para mí, es competitividad de élite.
Preguntas Frecuentes
¿Cuántas participaciones directas en goles tiene Antony en la temporada con el Betis?
Antony llegó a 23 participaciones directas en goles en 2025/26, superando su mejor marca anterior de 22, registrada en 2021/22 con el Ajax.
¿Cómo cambió la pubalgia el estilo de juego de Antony?
La pubalgia en la ingle le reduce explosión y velocidad, así que ajusta su repertorio: baja la frecuencia de arrancadas para el 1 contra 1 y gana protagonismo como opción de pase en el juego asociativo, con mejores decisiones y mayor eficiencia en el último tercio.
¿Antony todavía puede ser convocado para la Selección Brasileña?
Con las últimas dos ausencias en convocatorias de Carlo Ancelotti y el escenario de la recta final, su inclusión para la lista final parece complicada, pero no imposible: todo dependerá de su evolución física tras la gestión de carga y los próximos pasos médicos.