Ben Sulayem endurece contra la copropiedad en F1 y advierte un posible daño al espíritu deportivo en medio del interés por la participación de Mercedes en Alpine.

Mohammed Ben Sulayem no habla como si estuviera leyendo un guion. Preguntado por la intención de Mercedes de comprar parte de Alpine durante el fin de semana del GP de Miami, el presidente de la FIA metió el dedo en la llaga: la copropiedad de equipos no es el camino correcto, y el motivo importa más de lo que parece.

Según supo el Jogo Hoje, el mensaje fue quirúrgico: si la operación existe para frenar a rivales o para inclinar el poder de voto sobre el regulamento deportivo, el daño no se ve en la primera vuelta… pero se paga en el resto del campeonato.

La declaración de Ben Sulayem y el recado de la FIA

La FIA está mirando más allá del titular. Ben Sulayem cuestionó la narrativa de “alianzas” y empujó hacia una pregunta incómoda: ¿cuál es el motivo correcto? Su lectura táctica es clara: la gobernanza de la FIA no puede permitir que la estructura accionarial se convierta en una palanca para mover normas, decisiones y, sobre todo, el equilibrio competitivo.

El presidente remarcó que la institución ya se puso a investigar si la operación es posible y permitida, y si es la “cosa correcta” desde el punto de vista del funcionamiento del deporte. Traducción del paddock: no basta con cumplir el papel; hay que evitar que el sistema se contamine con conflicto de intereses.

Por qué la copropiedad se volvió un tema sensible en la F1

La F1 siempre ha sido un tablero de poder. Pero cuando dos equipos comparten propiedad, aunque operen por separado, la sombra aparece: coordinación silenciosa, intercambio indirecto de información o influencia en decisiones que terminan afectando quién corre con ventaja y quién queda atado en la cuerda floja.

El ejemplo “cercano” es el de Red Bull y Racing Bulls. La operación se presenta como independiente, pero la marca madre tiene influencia directa. Y ahí es donde el debate se enciende: ¿hasta dónde llega la autonomía real cuando el capital y el mando estratégico viven en la misma casa?

Además, la discusión no se queda en la pista. Toca poder de voto, regulaciones y el diseño de reglas que deberían proteger a todos por igual. Si el accionista tiene interés en el resultado de más de un proyecto, la probabilidad de tensión crece. Y cuando crece la tensión, crece el ruido… y con el ruido llegan las decisiones políticas que nadie quiere.

El caso Alpine: quién quiere comprar y por qué

El foco es concreto: 24% de Alpine pertenecen actualmente a Otro Capital. Flavio Briatore, conselheiro-executivo de la escudería, confirmó que hay cuatro potenciales compradores para esa participación.

Y aquí entra el elemento táctico que a muchos les pasa por alto: Mercedes no solo mira una inversión. A partir de 2026, Mercedes pasará a suministrar la unidad de potencia para Alpine. O sea, la relación comercial ya existe y la compra añadiría una capa extra de influencia sobre un socio que, en teoría, debería competir con independencia.

Entre los posibles pretendientes aparece un grupo ligado a Christian Horner, exjefe de Red Bull. Y también está Mercedes. La pregunta entonces cambia: no es solo “quién compra”, sino “para qué compra”. ¿Para acelerar un plan industrial? ¿Para asegurar control indirecto? ¿O para bloquear a otros? Ben Sulayem pidió que no se escondan en la palabra “interés”.

Dónde mora el riesgo deportivo y regulatorio

El riesgo no es abstracto. Vive en tres zonas donde el aire se vuelve fino: conflicto de intereses, poder de voto y coherencia del regulamento deportivo.

  • Conflicto de intereses: si un mismo actor tiene peso en dos proyectos, la línea entre “cooperación técnica” y “ventaja indirecta” se vuelve borrosa.

  • Poder de voto: la propiedad puede traducirse en capacidad de influir en decisiones que afectan reglas, interpretaciones y prioridades regulatorias.

  • Regulamento deportivo: cuando la gobernanza se tensiona, la regla deja de ser árbitro y pasa a ser negociación. Y eso desordena el tablero.

Ben Sulayem fue directo con el punto central: si se pierde el espíritu deportivo, el deporte no ganará con ello. No porque no haya velocidad, sino porque se rompe el contrato emocional con la afición y con los propios equipos. ¿Quién quiere un campeonato donde las decisiones se sienten más cercanas a la política que al rendimiento?

Además, hay un riesgo extra: las operaciones tipo “equipo hermano” pueden terminar normalizando prácticas que nacieron como excepciones. Y una vez normalizadas, el listón regulatorio se mueve sin que el aficionado lo apruebe.

Qué puede cambiar en los bastidores de la categoría

La FIA no parece dispuesta a dejar pasar esta conversación como si fuera un rumor más. Si la institución concluye que la copropriedad amenaza la gobernanza de la FIA, veremos dos efectos inmediatos.

  • Más escrutinio sobre adquisiciones: due diligence más agresiva y revisión de compatibilidad con el marco de regulamento deportivo.

  • Más tensión entre fabricantes y equipos: relaciones comerciales como la de Mercedes con Alpine pueden convertirse en discusiones de influencia, no solo de suministro.

  • Más vigilancia sobre el “motivo correcto”: no bastará con que el acuerdo sea legal; habrá que demostrar que no busca alterar el equilibrio por la puerta lateral del capital.

Y mientras tanto, la F1 sigue su calendario: vuelve del 22 al 24 de mayo con el GP de Canadá, quinta etapa de la temporada 2026. Pero en los despachos, el tema ya está en modo carrera: quien controla la estructura, intenta controlar la narrativa… y, a veces, la pista termina reflejando el tablero.

O Veredito Jogo Hoje

Para nosotros, la FIA está haciendo lo que muchos evitan: ponerle nombre a la trampa cuando el capital empieza a mandar sobre el juego. La copropriedad puede sonar elegante en un comunicado, pero en la práctica abre la puerta al conflicto de intereses y al poder de voto disfrazado de “estrategia”. Si Mercedes compra parte de Alpine en 2026, no solo estará comprando un porcentaje: estará comprando influencia sobre un ecosistema que necesita reglas claras. Y si la FIA no corta ese hilo desde ahora, el campeonato empezará a sentirse negociado, no corrido. Firmado: Jogo Hoje.

Preguntas Frequentes

Por qué la FIA ve riesgo en la copropiedad de equipos en F1?

Porque puede generar conflicto de intereses, afectar el poder de voto y tensionar la coherencia del regulamento deportivo. Ben Sulayem teme que el capital se use para influir en decisiones más que para competir en igualdad.

Quién está interesado en comprar parte de Alpine?

Hay cuatro posibles compradores para la participación del 24% que pertenece a Otro Capital. Entre los mencionados aparece Mercedes y también un grupo ligado a Christian Horner, según Flavio Briatore.

La copropiedad de equipos es permitida por la Fórmula 1?

La FIA está evaluando si es posible y si está permitido bajo el marco existente. Ben Sulayem dejó claro que se analiza la parte legal, pero también la “parte correcta” en términos de gobernanza de la FIA y equilibrio competitivo.

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